Vacunas

inyeccionEn el caso de que nuestro destino sea un país de clima tropical o con unas condiciones sanitarias deficientes (en general suelen ser destinos de África, especialmente el África subsahariana, Asia y América del Sur y Central) es muy conveniente recorrer a un centro especializado en enfermedades importadas o sanidad exterior que, en función de nuestro destino y/o nuestro tipo de viaje, nos indicará las vacunas y prevenciones sanitarias a tomar.

Las vacunas más comunes incluyen fiebre amarilla, poliomielitis, fiebres tifoideas, antitetànica, hepatitis A y B, o la profilaxis contra la malaria.

Debemos tener en cuenta, también, que cada zona tiene sus peculiaridades en cuestión de riesgos sanitarios y además pueden ser cambiantes con el tiempo, por lo que lo que es válido para un año no tiene porque serlo al siguiente.

Para conocer los centros sanitarios especializados a los que dirigirse, según provincia, podéis consultar la página Centros de vacunación internacional en España del Ministerio de Sanidad y Consumo español.

Normalmente es necesario concertar previamente el día de la visita a uno de estos centros y, dada la situación actual de saturación de este tipo de servicios (especialmente en verano), os recomendamos no esperar al último momento.

Para documentarse sobre la situación sanitaria mundial (y vacunación exigida y/o recomendada) podéis consultr las páginas en castellano Situación sanitaria mundial por países del Ministerio de Sanidad y Consumo, de la OMS – Organización Mundial de la Salud, o también de Travel Health Online, esta última en inglés.

En muchos casos la vacunación es simplemente recomendable, pero en otros es obligatoria y puede ser exigida por las autoridades locales de algunos países.

Este es el caso de la fiebre amarilla, por lo que deberemos llevar con nosotros, junto al resto de documentación, el correspondiente Certificado Internacional de Vacunación que acredite que estamos vacunados.

Para cualquier tipo de viaje, si estamos siguiendo un tratamiento médico muy específico o requerimos alguna atención especial no estaría mal comentar el hecho del viaje a nuestro médico de cabecera.

Cobertura sanitaria

Si viajamos por territorio español es suficiente con llevar la tarjeta sanitaria individual de la Comunidad Autónoma correspondiente y/o la cartilla de la Seguridad Social española.

Para el caso de países de la Unión Europea y algunos otros la tarjeta sanitaria europea da cobertura sanitaria en caso de enfermedad o accidente.

Pero en general puede ser muy recomendable aumentar la cobertura contratando un seguro privado.

Botiquín

Un aspecto muy importante de este apartado de salud es añadir a nuestro equipaje un botiquín con cosas básicas que podamos necesitar durante el viaje y que en algunos lugares del mundo puede ser muy difícil o imposible encontrar.

A título orientativo el botiquín puede contener: pastillas diarrea, esparadrapo, tiritas, analgésicos, antihistamínico, antifúngico, sales rehidratantes, jeringas de un solo uso, colirio ojos, y nuestra medicación habitual.

A todo esto podemos añadir preservativos, repelente insectos (con un 40% de toluamida), espirales anti-insectos, protector solar, protector labial, gafas de sol y una gorra.

También puede ser una buena idea llevarse los prospectos de algunos medicamentos, ya que si debemos comprar más entonces será más fácil encontrar un sustitutivo mostrando el prospecto con su composición química en la farmacia.

Largos desplazamientos en avión

Además de la situación sanitaria en el país o países a visitar también es necesario tener en cuenta los efectos sobre la salud de los desplazamientos largos en avión.

La reducción de oxígeno en la cabina, la tasa de humedad relativamente baja y la inmovilidad prolongada pueden ocasionar problemas circulatorios, así como problemas respiratorios.

La probabilidad de desarrollar esta patología es muy baja si no se tienen factores de riesgo, pero se recomienda hacer algunos ejercicios a intervalos frecuentes para estimular la circulación, no situar el equipaje de mano en lugares que restrinjan los movimientos de las piernas y vestir ropa cómoda y holgada.

También debe evitarse la consumición de bebidas carbonatadas y determinadas verduras porque la reducción de la presión hace que se expanda el gas abdominal.

Las diferencias de presión provocan igualmente molestias en el oído mediano y en la zona intracraneal, que se pueden evitar bebiendo o masticando chicle, mientras que el descenso en un 20% de la humedad puede ocasionar problemas oculares, especialmente entre los viajeros que llevan lentes de contacto.

Otro problema derivado de los viajes es el desfase horario o jet lag, provocado por el hecho de una zona horaria a otra en un corto periodo de tiempo, que causa fatiga, estrés, insomnio y reduce las capacidades físicas y mentales.

Se recomienda dormir durante el vuelo, beber gran cantidad de líquido antes y durante el trayecto, no beber alcohol y exponerse a plena luz al llegar al lugar de destino.

Respecto a los niños, se recomienda que no viajen con avión si son menores de siete días y que se preste mucha atención a su correcta hidratación, mientras que se recomienda a las mujeres embarazadas evitar zonas del planeta en las cuales la malaria es endémica, así como las zonas de gran altitud o remotas.

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